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Automatización para centros auditivos
Pruebas de audición, adaptación del audífono, pilas y revisiones. Cómo un centro auditivo puede organizar avisos y citas con trato cercano.
WhatsApp 24h. Te atiende una persona, sin centralita y sin compromiso.
Muchos de tus clientes no escriben por WhatsApp. Escribe su hija. Pregunta por su padre, que no oye bien la tele y no quiere ni oír hablar de audífonos. Luego llama él, a la hora que le viene bien, y repite lo que ya dijo la hija.
Un centro auditivo vive de esa paciencia. Pero el tiempo que se va en cuadrar citas, avisar de pilas y recordar revisiones se puede recuperar.
Lo que te preguntan.
- «¿Cuánto cuesta un audífono?»
- «¿La prueba de audición se paga?»
- «¿Tenéis pilas de las de mi padre?»
- «El audífono le pita. ¿Cuándo lo podéis ver?»
- «¿Se puede pagar a plazos?»
El precio de un audífono no tiene respuesta fija: depende de la prueba y de lo que necesite cada persona. Así se dice, y se ofrece cita. Lo demás, como horario, pilas o formas de pago, puede contestarse solo con la información que tú decidas dar.
Avisos con día y hora, nada más.
- Prueba de audición. Se da cita y se recuerda la víspera. Por WhatsApp, o por SMS a quien no lo usa.
- Adaptación. El audífono necesita varias visitas al principio. Cada una se programa y se recuerda sin que tengas que llamar.
- Pilas y mantenimiento. Según lo que se llevó y cuándo, recibe un aviso para pasar a por más o para la limpieza.
- Revisión periódica. Cuando toca, un mensaje propone día y hora.
- Familiares. Si el cliente lo autoriza, los avisos llegan también al hijo o a la hija que le acompaña.
- Presupuestos pendientes. Quien se llevó un presupuesto y no ha dicho nada recibe una llamada o un mensaje con calma, sin presión.
Más despacio, y con permiso.
Lo que mide una prueba de audición es un dato de salud. Los recordatorios no dicen qué se hizo ni qué salió. Para mandar avisos, y más si van a un familiar, hace falta el permiso del cliente. Cómo se pide y se guarda lo confirma quien lleve la protección de datos del centro.
Un sistema no diagnostica. Si alguien cuenta una pérdida brusca de oído, mareos o dolor, se le pasa a una persona y se le orienta al médico.
La publicidad de audífonos tiene normas sanitarias. Nada de decir que alguien volverá a oír como antes. Los textos los revisa quien toque.
¿Quién te busca?
Muchas veces el hijo, no el cliente. Busca «centro auditivo» con su ciudad, o «revisión de audición gratis» cerca de casa de sus padres. Los anuncios en Google permiten salir en esas búsquedas solo en tu zona.
Después llama el padre, por teléfono, y quiere que le atienda una persona. Eso no se toca.
Hoy, sin coste.
- Al dar cada cita, pregunta si prefiere WhatsApp, SMS o llamada para los avisos.
- Haz una lista de clientes con audífono y la fecha de su última revisión.
- Prepara un texto corto para explicar cómo es la primera prueba, paso a paso.
- Pide, con el permiso del cliente, el teléfono del familiar que le acompaña.
Preguntas frecuentes
Mis clientes son mayores. ¿De verdad sirve?
Sí, si se adapta. Hay quien recibe un SMS y quien una llamada. Y quien escribe por él es muchas veces su familia.
¿El sistema puede dar el precio del audífono?
No. Explica que depende de la prueba y ofrece cita. El precio lo das tú después de ver al cliente.
¿Se puede usar con el programa del centro?
Depende de si permite sacar las citas y las fichas. Si no, se monta al lado. Lo miramos antes.
¿Tengo que firmar un año?
No. No hay permanencia. Te decimos el precio antes de empezar, ajustado a lo que necesites, y si no te sirve, lo paramos.
Trato directo y personal
Cuéntanos cómo es tu centro.
Llámanos y lo hablamos con calma, como hablas tú con tus clientes. Al teléfono te atiende una persona, no un robot, y te decimos qué haríamos primero.
Más lecturas: recordar citas por WhatsApp, seguimiento de clientes, la automatización para empresas y la página para ópticas.
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