Solución
Control de stock para comercios de alimentación
Fruterías, carnicerías, pescaderías y tiendas de barrio: pedido diario sugerido, encargos que se suman solos y aviso de «tu encargo está listo».
WhatsApp 24h. Te atiende una persona, sin centralita y sin compromiso.
«Pedí cajas de mandarina como cada martes y me sobró la mitad. El jueves me faltó.»
En una frutería, una carnicería o una pescadería casi todo es perecedero. Se compra cada día o cada dos días, se vende por kilos y lo que sobra se pierde. Pedir de más cuesta dinero. Pedir de menos, clientes.
Cuándo se te acaba el género.
- El sábado a mediodía. El día que más se vende y en el que ya no hay reparto.
- Antes de un festivo. Todo el barrio compra el mismo día, y los proveedores cierran.
- Con los encargos grandes. El cordero de Navidad, las bandejas para una comunión. Si no se suman al pedido, falta para la tienda.
- Con lo que no es fresco. Conservas, aceite, huevos. Se olvida porque no caduca mañana.
Qué se controla en una tienda de alimentación.
El control de stock, dicho de otra forma, es saber qué existencias tienes y cuáles te van a faltar. Aquí tiene dos partes:
- Lo fresco. Cuánto vendes cada día de la semana y cuánto tiras. Con eso se calcula el pedido siguiente.
- Lo envasado. Se lleva con mínimos, como en cualquier tienda.
Lo que puede ir solo.
- Pedido sugerido para mañana. Según lo que vendiste ese mismo día la semana pasada y lo que te queda.
- Encargos que se suman. Lo que te encargan los clientes se añade al pedido del proveedor que toca.
- «Tu encargo está listo.» El cliente recibe el aviso cuando lo tienes preparado, con la hora para recogerlo.
- Mínimos de envasados. Aceite, legumbres o huevos entran en la lista cuando bajan de lo que marques.
- Pedidos fijos de bares del barrio. El pedido de cada semana se repite y se confirma la víspera.
- Lo que se ha tirado. Se apunta en un momento y al mes ves qué compras de más.
Lo que no se automatiza nunca.
Las fechas de caducidad, el estado del producto y la temperatura de las cámaras las revisa una persona. Si un cliente pregunta por alergias o por el origen del producto, contesta alguien de la tienda. Si alguien dice que algo le sentó mal, se atiende en persona y de inmediato.
Lo que pide la normativa sanitaria sobre registros y etiquetas lo confirma quien te asesore en eso.
Lo que notas en el mostrador.
El pedido de la mañana se hace con números delante, no de memoria a las seis. Se tira menos y se pierden menos ventas el sábado. Y los encargos dejan de depender de un papel pegado en la báscula.
Pasos que puedes dar mañana.
- Apunta durante dos semanas lo que vendes y lo que tiras de tus diez productos fuertes.
- Pasa los encargos a una sola libreta con nombre, teléfono y día.
- Pon un mínimo a cada producto envasado que no puede faltar.
- Pregunta a tus clientes fijos si quieren aviso cuando su encargo esté listo.
Preguntas frecuentes
¿Sirve si vendo al peso?
Sí. Se trabaja con kilos en lugar de unidades. Hay que decidir bien cómo se apunta la merma.
¿Y si compro en el mercado central cada mañana?
El sistema te da la lista y las cantidades orientativas. Qué compras al final lo decides tú viendo el género y el precio.
¿Puede avisar de ofertas del día a los clientes?
Sí, a quien haya dado permiso. Cómo se recoge ese permiso lo confirma quien lleve tu protección de datos.
¿Me comprometo por un tiempo?
No. Sin permanencia: si no te compensa, se deja. Con un precio ajustado a lo que necesites, que sabes de antemano.
Trato directo y personal
Lo vemos cuando bajes la persiana.
Trabajamos a distancia, a la hora que te venga bien. Llámanos o escríbenos por WhatsApp y te responde una persona.
Para seguir: la automatización para comercios de alimentación, los pedidos y existencias y cómo avisar al cliente cuando está listo. También cómo calcular precios de venta, el posicionamiento en Google y la automatización de empresas.
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